Historias Mundial 1966: Corea del Norte eliminó a la selección italiana

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El Mundial de Sudáfrica 2010 despertó algunos fantasmas que descansaban en lo más profundo de la tierra. Tan profundo que es necesario escarbar en 44 años de historia para encontrar, por caso, un fracaso de Italia, una de las selecciones más laureadas del mundo. Pues bien, en 1966 se da el hito de que un equipo novato, sin tradición y poca historia como Corea del Norte eliminó a la selección italiana, algo que quedará guardado por los siglos de los siglos.

Por entonces, Corea del Norte estaba en plena expansión económica tras los destrozos de la guerra. Se vivía bajo una estructura estalinista que abogó por las grandes infraestructuras y la industria pesada. Y allí fue, sorpresivamente, la selección norcoreana de fútbol al Mundial de Inglaterra 1966. Se hacían llamar “Equipo Chollima”, arrastrados por una fiebre de superación de las adversidades que también condujo a la creación de un hinmo de acuerdo a la ocasión que se recitaba así “Podemos vencer a cualquiera, también a los más fuertes”. Entonces, con esa mentalidad fueron a una "guerra futbolística" en silencio pero confiados.

Su búnker fue en Middlesbrough, ciudad donde compartían el grupo con Unión Soviética, Chile e Italia. Llegaron bajo la batuta del “Gran Líder” Kim Il Sung,famoso dictador que fiel a la personalidad estalinista. Como toda dictadura, la misma trascendía terrenos políticos y obviamente repercutía en el plano deportivo: “Quien quiera ser un buen futbolista tiene que correr rápido y poder tirar con precisión”, recomendaba el líder. Y agregaba: "No sólo van a competir como deportistas, sino como embajadores del comunismo y de Asia. Las naciones europeas y americanas dominan el mundo del fútbol; como representantes de las regiones Africana y Asiática (no participó ningún país africano), como gente de color, os pido que ganéis uno o dos partidos”.

Pero habían más datos interesantes, ya que a Corea del Norte les esperaba un recibimiento frío en Inglaterra, poco tiempo atrás habían sido enemigos en la Guerra de Corea, y  relaciones diplomáticas entre ambos no existía al punto de que estuvo en tela de juicio sí su bandera y el himno estarían presentes en el estadio

Todo se calmó con el arribo a Middlesbrough: la clase obrera le tendió la mano a los modestos y gentiles jóvenes coreanos y se ganaron el cariño mutuo. Es que también los conquistaron por su estilo de juego, audaz, punzante y atacante. “Jugaban realmente bien – asegura en un documental un inglés- todos eran muy pequeños y esto representaba una novedad, era como ver unos jockeys jugando”, agrega según notasdefutbol.com. Pero hay más, tras la inesperada clasificación a los cuartos de final, 3000 aficionados de Middlesbrough comenzaron a vibrar con los partidos de los coreanos. Tal como pasa ahora en Sudáfrica que, dependiendo donde tenga su búnker cada selección, los lugareños terminan simpatizando por la selección que allí se hospeda.

La campaña fue así: ante los soviéticos perdieron 3-0. Contra Chile igualaron y todo dependía de un triunfo ante la todopoderosa y temible italia en el último partido de la serie a disputarse el 19 de Julio. Ese, sin dudas, no fue un día más y el Ayresome Park quedó estupefacto ante un solitario y milagroso tanto de Pak Do Ik que valió el triunfo por 1-0 ante los italianos, candidatos a ganar el campeonato.

Si en aquel momento hubiesen existido las casas de apuestas que hoy dominan internet, el triunfo de Corea del Norte se pagaba 1000 a 1. Tal fue el impacto que el tabloide británico Norhern Echo lo llevó a un terreno político: “La caída del imperio romano no fue nada comparado con esto”, titulaba el día después. La hazaña puso a Corea del Norte en los cuartos de final y eliminó a los italianos. Los grandes protagonistas asiáticos se convirtieron en iconos de la “juche” (base ideológica del comunismo de Kim Il Sung).

En Italia, fue todo lo contrario y lo tanos fueron recibidos a tomatazos limpio en el aeropuerto de Génova y la afición tildó a su verdugo Pak Do Ik como “el dentista”, por el terrible dolor de muelas que les causó y que todavía está presente en muchos italianos que vivieron aquello. Eso sí, parece que el 3-2 sufrido ante Eslovaquia borró aquel fatídico 19 de julio de 1966. Al menos así lo cree la prensa italiana de hoy en día.


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