Final Argentina Holanda 1978: Definición sin precedentes de gloria

La final del Mundial de Sudáfrica entre Holanda y España es única: gane quien gane, habrá nuevo campeón. Los naranjas ya habían disputado dos finales, pero siempre terminaron segundos en el podio, mientras que el mayor logró de España fue haber salido cuarto en 1950. Sin embargo, hubo otra definición similar en el Mundial de Argentina 1978, pues las dos selecciones que en ese entonces lucharon por la gloria no contaban con antecedentes de campeonato. Repasemos el desenlace de esa increible definición.

Argentina llegó cuestionadísima a la final tras golear 6 a 0 a Perú (hasta el día de hoy hay sospechas de un arreglo), mientras que Holanda marcó su camino con la victoria ante Italia por 2 a 1. En aquel entonces la estructura no era como la de ahora, por lo que las comparaciones pueden pecar de injustas. Brasil, por ejemplo, terminó eliminada sin haber perdido un solo partido, mientras que Argentina, campeona, había sido derrotada en su tercer encuentro por la Azurra.

Más allá de estos desajustes (al menos así nos parece en la actualidad), tanto Argentina como Holanda se hicieron fuertes y consiguieron los boletos para disputar una final memorable. El Estadio Monumental parecía esconder toda la oscuridad de la dictadura, aunque bastaba con caminar unas pocas cuadras para encontrarse con un calabozo repleto de desaparecidos. Dejando de lado el lamentable contexto socio-político, la definición entre argentinos y holandeses fue tan emocionante que no alcanzó con los 90 minutos reglamentarios.

El gol en la primera parte de Mario Alberto Kempes, goleador del Mundial, alivió al seleccionado de César Luis Menotti, que comenzó a emocionarse con lo nunca antes conseguido. Los minutos se iban, el marcador seguía igual y la euforia local comenzaba a cobrar un color indescriptible. Sin embargo, Nanninga puso el empate en el minuto 82 y los corazones comenzaron a percibirse en la misma ropa. Minutos más tarde Holanda tuvo todo para ser campeón, pero el parante, ese que increiblemente ayudó a un solo equipo, extendió la definición al tiempo extra.

Más de 71 mil espectadores fueron testigos de la primera final de Argentina en un Mundial. No cantaban victoria porque Holanda tenía sus armas como para liquidar, aunque cuando Kempes decretó el 2 a 1 en el minuto 105 el estadio se vino abajo. Después lo abrochó Bertoni a los 116 y el ensordecedor grito de campeón se escuchó hasta en La Patagonia. Era la primera vez en la historia que el seleccionado albiceleste saboreaba la gloria de una Copa del Mundo, esa que todavía Holanda no supo degustar.


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